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![]() Información General <<En la imagen, la Facultad de Arquitectura de la UNI ¿Arquitectura moderna, sin sociedad moderna?
Fuera de Lima, la modernidad se hace presente sólo a través de la obra pública proyectada en las oficinas sectoriales ubicadas en la capital. Hay un abismo entre el universo superestructural imaginado o sugerido por "Espacio", y el estado de la sociedad peruana, con una incipiente industrialización, una distancia no sólo espacial sino temporal entre Lima y el resto del país, asì como el abismo entre los sectores privilegiados y las mayorìas nacionales. El Gobierno, democrático (1945-48, 1956-62, 1963-1968) o dictatorial (1948-56, 1962), con matices, adoptarán la arquitectura moderna para la obra pública. El sector privado estimulado efímeramente por la "sustitución de las importaciones" adoptará también las formas modernas. Hay una gran pluralidad en las expresiones arquitectónicas, producto de los distintos referentes, asi como del discurso principista y metodològico introducido por la ètica funcionalista de la forma particularmente defendida por los activos miembros de "Espacio" pero singularmente por Luis Mirò Quesada, su màs importante lider. José Garcìa Bryce (1962) al referirse a este periodo habla
de la corriente internacionalista y la localista, cuestionando el equìvoco
afàn apriorístico de "hacer arquitectura peruana"
abogando en cambio por la realización de "buena arquitectura". Esta clasificaciòn podría ilustrarse de la siguiente manera: a) Corriente Internacionalista (influencia de la arquitectura
internacional). b) La corriente localista, una modernidad explícita pero con ingredientes, referencias y citas a la arquitectura peruana tradicional. La obra de Luis Ortiz de Zevallos, Enrique Seoane, y Teodoro Cron, por ejemplo. Debe agregarse sin embargo otras manifestaciones que completan el panorama del periodo: c) La modernidad académica, prolongación de lo que José García Bryce denominó como arquitectura de transición, un compromiso entre la composición academicista y las formas abstractas y desnudas del modernismo. Guillermo Payet es uno de sus más claros exponentes. d) Tardoperuanismo, expresiones terminales del Historicismo peruanista
en sus diversas vertientes, en especial en las ciudades màs tradicionales
del interior del paìs. José Beingolea (1992) propone una clasificación más genérica: la arquitectura de estilo (combatida por "Espacio"), la arquitectura ad hoc y el eclecticismo intuitivo. Los cambios: La racionalidad funcional (zonificación, constructiva, estructural, ambiental), el espacio como esencia cualitativa del objeto arquitectónico (fluído, continuo, flexible), la renovación formal (antiacadémica, geométrica, abstracta, comunicación de nuevos valores, y artística), el método de diseño (pragmático y empìrico con ciertos ingredientes racionales y canónicos); constituyen los argumentos fundamentales de la nueva expresión arquitectónica. La naturaleza de los cambios: ¿Arquitectura moderna, sin sociedad moderna?. La crisis que empieza a asomar al finalizar este periodo (1966, concurso para el Centro Cívico de Lima, convertido en punto de inflexión), contrasta con su valor y trascendencia, que lo sitúa como el mejor y más importante de la modernidad peruana. La explicación de la crisis tiene distintas interpretaciones: para Miguel Cruchaga, este periodo arquitectónico encarnó dos misiones: la modernidad y la vivienda colectiva, hizo falta la tercera, o sea la búsqueda conciente de una arquitectura con identidad. Para Augusto Ortiz de Zevallos, la crisis se generó por la superficialidad con que se adoptó la arquitectura moderna, reflejada en el frustrado debate entre "modernos" y "peruanistas", que evitó la afirmación y desarrollo de convicciones, e impidió el surgimiento de una modernidad peruana. En este periodo, el discurso alrededor de la vivienda y el equipamiento colectivo, asumió un perfil técnico y un populista discurso polìtico, aún en el propio Fernando Belaúnde. Pronto sin embargo, se verificaría que el ascetismo político era imposible. La investigación de Adolfo Córdova (1958) sobre el problema de la vivienda, así lo demostraría. En los hechos, la precariedad política del país demostraría que la arquitectura moderna "no tenía bandera", podía ser estandarte del Belaúnde progresista y su Plan de Vivienda, pero también estar al servicio de los "Hechos y no palabras" del dictador General Odría. El desplazamiento de algunos de los influyentes miembros de "Espacio" hacia la praxis política explica el salto -ya realizado por Belaùnde- de la técnica a la política, y tambièn el desencanto, su vía de solución y a la misma vez su desarrollo ideológico. La llegada de Belaúnde al poder como Presidente del paìs en 1963, abre una esperanza que Miguel Cruchaga ha testimoniado bien, pero su fracaso político con el golpe de Estado de 1968, termina -simbòlicamente- arrastrando también a la arquitectura moderna. Las causas endógenas de la crisis de la arquitectura que anuncia
el nuevo periodo, en el fondo, constituían la crisis misma de la
modernidad como proyecto incumplido en el país evidenciado por
el fracaso del modelo de económico de "sustitución
de importaciones" y el planteamiento político centrista de
Acciòn Popular, el partido creado por el arquitecto Fernando Belaùnde. |
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