El Portal Peruano de Arquitectura
 
     


















Perfil urbano de San Isidro
















El Banco Continental
















El Banco Central de Reserva
















El Edificio de SENATI

















Centro Cívico de Lima


















Aeropuerto del Cusco


















Banco Minero del Perú


















Proyecto Experimental de Vivienda (PREVI)


Información General
<<En la imagen, el Edificio de Petroperú


I.Sociedad y economía.

En 1968 se produce el Golpe de Estado militar de nuevo tipo, nacionalista y populista, que introduce el "Capitalismo de Estado" como explícito Proyecto Nacional, una vía institucional para consolidar una burguesía de corte nacionalista, que desarrolle con soberanía el país. El Perú se une al espíritu de los "Países no alineados" surgido del rígido contexto de la "guerra fría".

El gobierno norteamericano arremete política y económicamente, propiciando el aislamiento y la autarquía del Perú. En plena guerra fría, el país se inclina hacia la URSS.

Una de las medidas más radicales será la liquidación del latifundismo a través de la Reforma Agraria, una medida que modernizaría las relaciones sociales de producción en el campo, favoreciendo la ampliación del mercado, multiplicando las posibilidades del desarrollo industrial.

Cumplida esta medida, la Unión Nacional Odriísta (UNO), brazo político del latifundismo, la fuerza más retrógrada y conservadora, sería liquidada. La tierra sería del campesino organizado en las empresas asociativas creadas (Cooperativas en la Costa, Sociedades Agrícolas de Interés Social SAIS, en la Sierra), con el fin de desarrollar el campo. Con una base social no preparada ni desarrollada, el proyecto se burocratizó y fracasó.

Otras medidas importantes fueron la Ley de la Comunidad Industrial, que introdujo la participación de los trabajadores en la empresa, y la Ley de Educación que impulsó la modernización de la Educación y la reorientación ideológica, impregnada del nacionalismo y progresismo del régimen político.

En 1975 se produce un cisma en el grupo dirigente que sustituirá a Juan Velazco Alvarado por Francisco Morales Bermúdez, dándose marcha atrás y mediatizando muchas de las primeras decisiones.

Al final de esta experiencia, el país no sería el mismo, pero no se lograrían los principales fines buscados. Los logros serían más en el plano socio político, que en el económico.
El régimen militar desencadenó un proceso que remeció las viejas estructuras semifeudales, promoviendo una visión más real del país, trazándole una visión del futuro no exenta de utopismo.


II. Ciudad y territorio

A inicios del periodo, la Reforma Agraria de 1968, abrió inicialmente expectativas en el campo, e impactó severamente en la costa norte y en algunos emporios latifundistas de toda la sierra, una vez que la crisis del proceso se hiciera evidente, incrementando las migraciones.

Uno de los ejes de la labor de la tecnocracia en la que se apoyó ampliamente el régimen militar, fue la planificación, instrumento para la realización de los planes políticos. Mientras los planes y las previsiones planificadoras planteaban un desenvolvimiento en sintonía con el discurso ideológico político, las decisiones concretas optaban por pragmatismo o por interés de los nuevos -o los clásicos- grupos de poder en sentido opuesto. Debe tenerse en cuenta también el bloqueo económico de Estados Unidos que recortó las fuentes de inversión. El divorcio entre los planes y la realidad, resultaría pues flagrante.

La Costa, y Lima principalmente, continuarán siendo -más allá de la retórica gubernamental- sede de la inversión, la industria y los servicios.

La economía primaria tendrá nuevos productos de vigencia fugaz: a la variada fortuna de los minerales, se sumarían coyunturalmente, la harina de pescado en la Costa norte (Chimbote) y el petróleo en la Selva norte (Aguaytía).

Es emblemático el proceso urbano de Chimbote, ciudad costera que tuvo un plano piloto, de parcial ejecución elaborado por Josep Luis Sert y Paul Lester Wiener, a inicio de los años cincuenta. Con el auge de la pesca y la industrialización de la harina de pescado, se dio lugar a una migración de grandes dimensiones cuyo proceso cultural ya José María Arguedas había analizado en su último libro publicado póstumamente, "El zorro de arriba y el zorro de abajo".

El desarrollo de la informalidad en la ciudad empieza a ser un fenómeno nacional, estimulado a fines del periodo por el fracaso de la reforma agraria en el campo.

La ocasión -providencial- para el urbanismo del régimen se dará en Villa El Salvador (1971) y su Comunidad Urbana Autogestionaria (CUAVES), cargada de utopismo social.

Villa "El Salvador", el paradigma de la barriada, es una interesante síntesis racional del urbanismo moderno, nutrido de la experiencia urbano marginal y finalmente una cierta dosis de utopía social extraída del discurso ideológico gubernamental. Testimonia el protagonismo del urbanismo periférico en la urbe y la institucionalización del proceso autogestionario.

El diseño de Miguel Romero Sotelo, basado en un módulo urbano formado por los lotes alrededor de un espacio colectivo peatonal, busca facilitar los vínculos organizativos y el fuerte carácter colectivista del proyecto. Una disciplinada jerarquía de vías articula el conjunto desde la calle peatonal del módulo, hasta las grandes avenidas del conjunto, que lo vinculan con la distante ciudad.

Una medida de trascendencia planteada sin el debate necesario fue la reubicación del Centro Administrativo Nacional, propuesto sin medir el negativo impacto en el vacío físico y simbólico que se produciría en el Centro histórico.

La propuestas se ejecutaría parcialmente con la habilitación urbana y la construcción de algunos edificios: los Ministerios de Industria, Guerra y Pesquería en la Urb. San Borja.

Se realiza PREVI, punto de inflexión en la paradigmática historia de la vivienda colectiva.
La Arquitectura San Borja, expresa la reacción figurativa del sector conservador políticamente desplazado, y a su vez también la demanda del clima "nacionalista".

El mejor momento en las acciones de Conservación del Patrimonio Monumental (creación del INC), las labores de CRYRZA en el Norte y el Plan COPESCO en el Sur.

La rápida difusión de la ideología neoliberal y la expansión de la globalización, transformaron la austeridad y la búsqueda de autenticidad del periodo anterior, en una desenfadada y estridente expresividad de cierta arquitectura.


III. La Arquitectura

El discurso populista y nacionalista, buscó tener una expresión en la arquitectura.

El uso de un brutalismo expresionista resultaba útil al régimen militar concentrado más en la retórica de la arquitectura institucional administrativa, antes que en la vivienda o el equipamiento colectivos, una inconsecuencia con sus principios ideológicos.

El brutalismo en su acepción más ética que estética -como lo definiera Banham- se había experimentado ya en el periodo anterior, en el presente periodo el Brutalismo proveniente de distintas fuentes -desde Le Corbusier, el brutalismo británico o el japonés, hasta el lenguaje tectónico de Louis Kahn-, asume una función mucho más persuasiva.

La obra privada adopta también el brutalismo pero atenúa su expresionismo y se inclina más a las formas eficientes y racionales, llegando hasta el simplismo del International style, compuesta mediante formas limpias o sencillas y apostando a la retórica de los materiales, el concreto armado y el vidrio en su mejor y más novedosa performance: estructural y autoportante, filtros de color, superficies altamente reflejantes y sin restricciones formales.

Pero el discurso nacionalista dominante en el periodo, no encontró a nivel oficial ninguna respuesta. Sin embargo el complejo proceso social aportaría lo suyo. Así, se produciría la aparición en Lima de una arquitectura en la más elevada capa de la pequeña burguesía emergente, basada en insólitos techos inclinados con coberturas de tejas vanos en arco, balaustres de madera, texturas pintoresquistas, y una tendencia al collage, todo ello en una arquitectura en la que predominaba el monocromatismo blanco. Las referencias podríamos situarlas en el estilo andino de los años treinta.
Giacomo Cánepa, fue uno de los creadores e impulsores de esta arquitectura que, por tener un alto número de ejemplares el la Urbanización San Borja, asumiría esta denominación. Cánepa con una respetable trayectoria en la arquitectura racionalista muda sin atenuantes a esta arquitectura, de la que tendría un buen número de ejemplares.

La crítica ha explicado esta arquitectura como expresión nostálgica del sector social conservador desplazado del poder, o como la reacción a una arquitectura dominante simplista e incapaz de satisfacer las necesidades de representación de sus habitantes. A esas hipótesis hay que agregar el clima que el nacionalismo y el populismo pudieron haber provocado en el imaginario social de cierta élite, que responde con el lenguaje de la arquitectura vernacular serrana, síntesis virtuosa de populismo y nacionalismo.

En la cúspide de la élite arquitectónica, la respuesta al clima provocado por el régimen militar, se movió entre la utilización de las contundentes formas prehispánicas: pirámides aterrazadas y taludes; y los componentes más emblemáticos de la arquitectura virreinal:, los patios y los balcones. Los grandes conjuntos ministeriales sacados a concurso, nos muestran el despliegue de estas formas.

La obra de Crousse y Paez y sus distintos y persistentes ensayos con el uso de la forma piramidal y el escalonamiento, resulta particularmente significativa.

En ese panorama, las tendencias dominantes en el periodo serían:

-El Brutalismo: monumentalista (Rodrigo Mazuré) y Formalista (Arana/Orrego/Torres).
-El International style, esquematización comercial de la arquitectura moderna.
-La Modernidad Peruana (Crousse-Paez, Emilio Soyer, José García Bryce).
-La arquitectura neofigurativa "San Borja" (Giacomo Cánepa)
Las influencias de Louis Kahn (José García Bryce, Emilio Soyer) y Alvar Aalto (Cooper-Graña-Nicolini, José Bentín), se distinguen de la nueva influencia corbusiana.


a. Tipología.

Las Arquitecturas urbanas de los grandes complejos Ministeriales y de las Empresas Públicas -p.ej. el complejo del Ministerio de Agricultura,el impresionante Ministerio de Guerra, PETROPERU-, reflejan la megalomanía a la que el régimen no pudo sustraerse, y a la que fue mas bien aficionado.
El Centro Comercial de influjo norteamericano con antecedentes en el periodo anterior, tiene en este periodo una serie de ejemplares: Plaza San Miguel -más cercano al típico mall norteamericano-, los Centros Comerciales Higuereta y Chacarilla, todos ellos ubicados en los nuevos suburbios limeños, mientras el Centro Comercial Camino Real -en pleno casco urbano-, y con acento pintoresquista tiene un desarrollo más denso y combina dos torres de oficinas.

PREVI, producto del Concurso internacional apoyado por el PNUD en 1967, contó con propuestas de James Stirling, los Metabolistas japoneses, Atelier 5, Christopher Alexander, Charles Correa, Josip-Candilis-Woods, entre otros, además de las propuestas de MiróQuesada, García Bryce, Smirnoff, Crousse y Paez, etc. constituye el más completo laboratorio tipológico y tecnológico en la vivienda colectiva que se haya realizado en el país.

Como en las muestras internacionales de vivienda del Movimiento Moderno (vg Wiessenhoffsiedlung en Sttutgart, 1927), las distintas propuestas abordan la construcción de baja altura y alta densidad, a través de soluciones experimentales de urbanización (parcelación, organización del espacio público y privado), introduciendo nuevos estandares.

El énfasis en este tipo de urbanización reemplaza la atención anteriormente concentrada en los multifamiliares en altura. El Conjunto "Próceres" (Alfredo Montagne y José Bentín, 1973), es otro ejemplo realizado en este caso con las tecnologías convencionales, y como en PREVI, planificando el crecimiento por etapas.

b.Morfología.

En este periodo, el brutalismo se inclina hacia las formas monumentales y expresionistas, explotando la función estructural y los materiales, mientras el International style adopta volumetrías elementales con delicadas envolventes en muro cortina, exaltando la nueva performance de los materiales (vidrios estructurales, moldeados a voluntad, aluminio en color y distintas variantes caravista del concreto).

La cuadrícula racionalista está a la base de volumetrías de matriz ortogonal con diversas transformaciones: yuxtaposiciones, intersecciones, adiciones, etc. y algunas formas geométricas más expresivas y singulares como planos inclinados, cilindros, etc. Esa cuadrícula se aprecia también en el expresionismo de los rompesoles corbusianos.

Hay un manejo ambiguo de la forma, la doble función formal y estructural es sólo aparente en algunos casos.

El protagonismo de pronunciados voladizos exaltan la performance del material pero sobre todo apelan a la función alusiva de la arquitectura (jerarquía, autoridad.....)


c.Tecnología.

En general, la autarquía dominante en este periodo provocó el retorno a los recursos internos y a la producción artesanal. El impulso de la Industria es elocuente, su mejor expresión sería la exitosa fábrica metalmecánica MORAVECO y la de muebles 501.

En la construcción pública o privada más elitista, las novedades más significativas serán:
- El desarrollo de la tecnología del concreto, estimulada por la arquitectura brutalista.
- El muro cortina en vidrio templado y a veces con estructura en aluminio de color (bronce, negro, cobre..).

Como en otros periodos se trató de la adopción pasiva de nuevas modas que no aportaron al desarrollo de la industria de la construcción.

-PREVI (1974), creó un conjunto de componentes (estructurales, arquitectónicos, urbanos), perfilándose como la solitaria experiencia que integró diseño y producción en serie.
La inexistencia de una política inteligente y sostenida impidió darles impulso y continuidad para convertirlos en factor de desarrollo de la industria de la construcción.

El ladrillo PREVI, ha sido el único componente surgido de esta experiencia que se produce industrialmente.


d. Ideología.

Este ha sido el periodo de gobierno más ideologizado de la Modernidad. Su discurso fue nacionalista: anti imperialista, peruanista; y Populista: reivindicación del campesino, del trabajador y del indio.

En el contexto internacional de la Guerra Fría el régimen militar, hostilizado por Estados Unidos, acercó el país a la URSS. El régimen político creó un clima que favoreció la consolidación del movimiento de izquierda, protagonista de la década siguiente.

Mientras en el mundo del arte, se apreciará el desarrollo de expresiones artísticas más reflexivas (pop art, op art, arte conceptual) experimentales (performances) y con perspectiva crítica; en el àmbito arquitectónico el alineamiento ideológico del proyecto a la política dominante fue sustancialmente una estrategia laboral. La arquitectura expresó ingenua y superficialmente el discurso ideológico nacionalista gubernamental, recurriendo a la figuración historicista Virreinal (plazas) y pre hispánica (muros en talud y aterrazamientos)

A ello se suman el monumentalismo, la representación y exaltación de la autoridad y el poder (jerarquía y monumentalización que acentúa los contrastes de proporción y escala así como los remates en voladizo).

En el ámbito urbano, Villa El Salvador y la CUAVES -su expresión organizativa-, constituyen la mejor representación de la ideología populista y la dosis de utopía que rodeó esta experiencia.
La ideología arquitectónica racionalista perdió fuerza debido a que forma estructura y construcción, se independizan paulatinamente o interactúan con interferencias.


e. La Arquitectura como institución.

El derrocamiento de Fernando Belaúnde, arquitecto rodeado de arquitectos funcionarios, y el tono político radical de los militares, colocaron inicialmente a los arquitectos "en observación". Los concursos de arquitectura para la obra pública, los ganaría rápidamente como eficaces aliados.
El marco gubernamental, en general, fue favorable al desarrollo de la arquitectura así lo demuestra el conjunto de medidas que crearon un positivo entorno institucional.

La creación del Ministerio de Vivienda refleja la intención de planificar lo urbano, una labor no del todo nueva pero que empieza a verse como cuestión de Estado. El Instituto Nacional de Planificación y su relevante función en este periodo creó un espacio para la función de la tecnocracia gubernamental.

La Universidad se enfrentó al régimen gubernamental por la introducción de cambios que el movimiento estudiantil vio con extrema desconfianza. A diferencia del periodo anterior en el que existió una articulación, en éste se produjo la ruptura con el Gobierno, iniciándose la sostenida crisis de la Universidad pública.

El SECIGRA (Servicio Civil de Graduandos) acercó a los egresados universitarios de todas las profesiones a la sociedad, aunque el sistema no se organizó con mayor eficiencia, permitió ensanchar la presencia del arquitecto en distintos espacios del país.

En una demostración de madurez institucional, el Colegio de Arquitectos crea la Bienal de Arquitectura -anticipándose a la mayoría de gremios latinoamericanos-y realizó su primera edición en 1970, a ella le seguirían las siguientes en 1972 y 1974; mientras que el premio "Chavín" desaparecería en estos años, siendo sustituidos por los Premios Nacionales de la Cultura que prescindirían de la arquitectura.

Pero la fortaleza institucional del gremio estaba lejos de poder remontar los efectos del aislamiento internacional que el país había aceptado estoicamente como precio por su acercamiento a la URSS. Se produciría así un silencio y un vacío en los medios de difusión de la arquitectura, por ejemplo, la revista "El Arquitecto Peruano" de Fernando Belaúnde, dejó de circular en 1969.

La expropiación de los medios de difusión homologó su discurso pero a la vez introdujo un buen nivel en la difusión cultural. La arquitectura sin embargo no se hizo de ningún espacio.
En esos mismos años mientras en el ámbito internacional se daba el debate y la crítica a la Modernidad, la arquitectura peruana estaba margen del debate tanto local como internacional.


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