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A R Q A N D I N A El Portal Peruano de Arquitectura |
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![]() Información General <<En la imagen, el edificio Ajax Hispania Distinta actitud frente a la modernidad
I.Sociedad Con un país transformado por cambios irreversibles ocurridos en la década del setenta, el periodo está caracterizado por la crisis (social, política y económica) de la Modernidad (de derecha y de izquierda), expresada en: -La ausencia de un proyecto para el país. Se perfila explícitamente el divorcio entre sociedad política y sociedad civil. Se repropone la Modernidad como proyecto a través del Movimiento LIBERTAD, liderado por el literato Mario Vargas Llosa, en la segunda mitad de los ochenta. La aceleración de las migraciones pone en evidencia el proceso
sostenido de Urbanización del país. La inserción en el proceso globalizador, plantea nuevas demandas a la industria de la construcción y al diseño en sus distintas facetas: económicas, sociales, culturales, técnicas y productivas.
La urbanización será un proceso dominante -acelerado por
la crisis del campo y por la violencia política Senderista-, particularmente
en la Sierra Central y la Selva central y septentrional. La realización de la Carretera Marginal, segundo eje longitudinal (concebido por Fernando Belaúnde en su primer gobierno, para articular la selva amazónica sudamericana), fue tergiversada por la actividad del narcotráfico afectando su función promotora del desarrollo. Llegado el 2000, ha mejorado la articulación transversal entre
la Costa y la Sierra, tanto en el norte (de Chiclayo hacia Jaén
o Chachapoyas) como en el centro (Lima-Ayacucho) y en el sur (Lima-Abancay-Cuzco),
aumentando el flujo de mercancías y el turismo interno. Se retoma periódicamente el debate sobre la vía transoceánica Pacífico-Atlántico, barajándose alternativas en el norte y el sur, notoria sin embargo la ausencia de políticas de desarrollo para estos espacios, que requieren estar preparados para posicionarse ventajosamente en esta nueva perspectiva continental de la economía . La gestión urbana de Ilo con cerca de dos décadas, es una experiencia tan excepcional como exitosa que ha evitado la aceleración de la crisis urbana del puerto y lo prepara para la explosión urbana que se anuncia para el futuro inmediato, dada su estratégica ubicación como punto terminal de la vía interoceánica sur. En Lima se consolida el Cono Sur marginal, mientras el centro histórico acelera su deterioro e informalización. El proyecto del tren eléctrico (1986) representa la incapacidad y la frustración características de este periodo. La fuga de los sectores privilegiados hacia el este (La Molina) y el litoral (Suroeste) se inician en el segundo lustro de los ochenta, consecuencia de la sicosis provocada por las violentas incursiones senderistas, dando lugar así a la renovación urbana. En los noventa, Lima se transforma en ciudad policéntrica, con áreas terciarias de atracción apoyadas en algunos casos por los "megaproyectos" comerciales (LARCOMAR/Jockey Plaza/ Playa Real/ Megacentro del Norte....) en distintas áreas de la ciudad. La expansión acelerada de La Molina y el litoral sur continúa en este periodo. La densificación de los distritos de mayor ventaja comparativa (San Isidro, Barranco...) expresan el proceso de renovación urbana en marcha. Lima es declarada Patrimonio Histórico de la Humanidad en 1992, y desde 1998, las acciones para la recuperación de su Centro histórico constituyen las más importantes experiencias, traducidas en la recuperación del espacio público arrebatado al comercio callejero para mejorar la calidad de vida urbana y para reencontrar el espacio tradicional, en la restauración de media centena de sus típicos balcones. El impacto ha sido notable en los alrededores del Mercado central y la ex zona industrial. Sin embargo la sustentabilidad no esta garantizada, debido al pronunciado nivel del deterioro físico y social del tejido urbano, en medio de la persistente recesión del país.
Reapertura de la cultura arquitectónica peruana al contexto internacional, crìtica a la Modernidad, influencia de las ideas Post Modernas (el retorno de la historia y el contexto), excluyendo sus versiones más superficiales (ajeno historicismo, gratuito hedonismo y sentido lúdico). "La revolución habitacional en Democracia" (1980-85) el programa de vivienda del gobierno de Fernando Belaúnde, evidenció el error político, y el desfase teórico, crítico, urbanístico y tecnológico de la vivienda colectiva y de la arquitectura peruana. La crisis económica y política de los ochenta promoverá una arquitectura más racional, austera y auténtica. Se produce la expansión de la modernización y la consolidación de la arquitectura moderna regional de Arequipa (vg "La Posada del Puente" 1987), que en los noventa proyecta su área de influencia hacia Moquegua, Tacna y Puno En la costa norte en plenos años noventa se concentra el segundo
polo profesional, con algunos intentos, todavía no logrados, de
una arquitectura regional coherente con su contexto. La globalización por su parte promueve la elevación de los estandares productivos, desafortunadamente la industria y la tecnocracia locales tienen una participación básicamente pasiva en estos procesos.
Las distintas actitudes frente a la Modernidad -no únicamente la local-, establecen las pautas de la diversidad de opciones perceptibles en este periodo. "Dentro" de la modernidad: la Tardo Modernidad, realizada con inusitada vitalidad por distintas generaciones de modernos (Miguel Rodrigo Mazuré, CGN Arquitectos, Crousse y Paez, José Bentín, Alfredo Montagne,....). La Neo modernidad, versión refrescada de la Modernidad renovada y cosmopolita en la segura versión de distintas generaciones (Emilio Soyer, Javier Morzán, Eduardo Ruiz Huidobro, Oscar Borasino, Arquitectos Asociados, Javier Artadi, David Mutal). La consolidada Modernidad peruana con distintas variantes (José García Bryce, Guillermo Málaga, Jorge Burga, Edgardo Ramírez, Eduardo Figari, Ricardo Malachowski R.). "Después" de la Modernidad: en los años ochenta, el movimiento post moderno internacional tuvo mucha difusión y ganó prestigio y protagonismo, razón por la cual la obra de los proyectistas expresó, en distinto grado, nuevos referentes como la mayor atención al contexto, las referencias históricas y el retorno de la figuración. La Post Modernidad, tiene distintas vertientes, desde las más formalistas (Mario Lara, José Orrego) hasta los más conceptuales (Arquitectónica, Juvenal Baracco, Augusto Ortiz de Zevallos, Luis Longhi). Dentro de esta tendencia puede ubicarse la arquitectura de masas, surgida de las canteras de la arquitectura San Borja del periodo anterior, deviene en lo que en Jorge Burga ha denominado arquitectura "chicha". Giácomo Cánepa continúa sus incursiones en la arquitectura que se encargó de formular y difundir en los años setenta. En el presente periodo desarrolla experiencias de mayor envergadura (edificios en altura) y de otros usos (comercio). La ausencia de la tendencia "más allá" de la Modernidad, tipifica el apego de la arquitectura peruana al lenguaje moderno, su controlado nivel de abstracción, su predilección por la práctica y su discreta afición por la experimentación. Los edificios del Banco de Crédito (Arquitectónica, 1987) y de INTERBANK (Hans Hollein, 2000), constituyen casos excepcionales, esencialmente ajenos a la tradición local, con la cual tienen escaso nivel de socialización.
La extensiva urbanización del litoral actualiza las experiencias urbanas y arquitectónicas en este escenario. Los conjuntos de vivienda -versiones ya anacrónicas de las iniciales Unidades Vecinales-, resumen la crisis de la Arquitectura moderna. Los apagones provocados por "Sendero" ponen en crisis el edificio en altura y el sistema del courtain wall, que reaparecerá con nuevos bríos en la segunda mitad de los noventa, exaltados mediante las combinaciones con los enchapes en aluminio y acero. La producción elitista se mueve entre la arquitectura urbana de los megaproyectos comerciales, administrativos y residenciales, no siempre resueltas eficazmente, y el edificio en altura (vivienda u oficina) importante en la densificación y tercerización de los mejores barrios limeños. Las viviendas amplían su oferta de servicios -club social, área de juegos, piscina-, mientras las oficinas más actualizadas son automatizadas. Se difunde el Condominio -de alta, mediana o baja densidad- una expresión de la segmentación social y la inseguridad urbana. Esta modalidad asume distintas alternativas, desde las más sofisticadas (campos de golf, balnearios a la medida), hasta las más populares (Conjuntos residenciales delimitadas por cercos). En el ámbito popular el Programa MIVIVIENDA, con muchas dificultades,
recién toma cuerpo en el año 2000, pero tiene un enfoque
esencialmente erróneo. Su enfoque más político y
económico que urbanístico y arquitectónico, está
dando lugar a realizaciones poco aleccionadoras. Continúa el desarrollo del reciclaje sinónimo de renovación urbana. Las experiencias son relevantes en el centro histórico, donde los edificios abandonados son transformados en viviendas de bajo costo, mientras las ex fábricas se convierten en centros comerciales para reubicar y formalizar a los vendedores ambulantes expulsados del espacio público. Falla en todas estas experiencias el diseño urbano, como interfase entre la ciudad y el edificio. Son especialmente significativas las experiencias en el diseño
del espacio público: parques, plazas, plazuelas, malecones, algunos
de ellos rescatados del abuso el ostracismo y el olvido. Las obras más apreciadas tienen un antecedente clave: parque de Miraflores (1993), que fue en cierto sentido inspiradora de mucho de lo realizado fuera de Lima, no en el mismo lenguaje por cierto: Paseo de las Musas (Chiclayo 1995), Parque de la Identidad (Huancayo, 1996). Ya en las acciones de recuperación de Lima, durante la gestión del Alcalde Alberto Andrade (1997-2002), las obras consiguieron un nivel más regular (plaza de armas, plaza San Martín, Alameda Chabuca Granda, Plaza Italia, Parque Cultural).
Las formas arquitectónicas se mueven entre la persistencia regionalista
y las seductoras imágenes globalizadoras, con algunas "piezas
originales" realizadas por exponentes del jet set internacional:
Arquitectónica, Enrique Ciriani y Hans Hollein. También
se presentan proyectistas contratados por los inversionistas en su país
de origen, como ocurre con la inversión realizada por España
y Chile. En la vivienda privada multifamiliar y en las casas de playa se expresan interesantes búsquedas de un lenguaje local, lleno de calidez y colorido, con muros revocados, materiales naturales (piedra, madera), el control de las fenestraciones, una expresión constructivista de la artesanal tecnología del muro portante, o de los pórticos, con aleros de esbeltas viguetas de madera que cubren cómodas terrazas, y vanos apersianados que filtran la relación interior-exterior. La arquitectura de Eduardo Figari está toda involucrada en este lenguaje, lejos del fácil expediente pintoresquista. Lo realizado en la investigación y la práctica proyectual de Jorge Burga y Roxana Correa, representa un acercamiento sincero a la arquitectura vernacular, aplicado luego a la fusión arquitectónica con el proyecto contemporáneo. En el campo de la recuperación del patrimonio, se evidencia una menor ortodoxia, provocada por los extremos niveles de precariedad de los monumentos, se admite así la reconstrucción, o la flexibilización extrema de la intangibilidad que propone la fachada testimonio interactuando polémicamente con la obra nueva. Las formas dominantes se mueven entre el retorno a la retórica clasicista (simetría, jerarquía), historicista y (figuración decorativa) y tradicional (pintoresquismo), influencias del postmodernismo; evidente también en las poco ortodoxas formas gestadas por la comunicación (arquitectura de masas, arquitectura "San Borja" y/o "chicha"). Ciertos "cliches" resultan reiterativos: las formas escalonadas, el contraste resultante del libre despliegue de ejes y formas compositivas en clave orgánica o geométrica -heredadas de Aalto-; mientras el uso de los materiales tecnológicos, otorgan un fácil prestigio por su aire industrial y cosmopolita. Junto a ellos la huella de lo artesanal, el uso del material natural, orgánico, el color cálido, las texturas y las formas de transición exterior-interior, consiguen dar un aire más local y amable a la arquitectura doméstica, comercial y parte del equipamiento colectivo. Esto no ocurría prácticamente desde fines de los cincuenta
en que la industrialización de la arquitectura -a partir de la
introducción de nuevos materiales industrializados y estandarizados-
amenguó la huella del contexto productivo local. En plena era globalizada
el consumidor reclama un tono más singular y amable a la arquitectura.
4. Tecnología El "Brutalismo" entrado en crisis, implicó el abandono
de las tecnologías del concreto caravista. La profundidad de la crisis económica demandó -en menor medida-, mayor racionalidad en la construcción, dando lugar al encofrado metálico, la albañilería armada y al sistema monolítico de concreto (placas y losas llenas) que se introduciría en los ochenta y se aplicaría con mayor énfasis recién a fines de los noventa. En los ochenta el impacto de los coches-bomba, pusieron en crisis el
Courtain wall y la tecnología ambiental artificial. Ya en los noventa,
recupera su función en las envolventes de los nuevos edificios
en altura, donde predominan las expresiones de los nuevos componentes
constructivos impuestos por el mundo globalizado. En los casos donde se
usan técnicas mixtas, artesanales-industriales (edificio Chocavento)
se conserva la huella de lo singular, en algunos otros casos el uso personalizado
de los catálogos (CGN Arquitectos), permite resultados de gran
calidad (edificios en playa Real, en Calle Libertadores y en Camino Real),
pero en la generalidad, el diseño estandarizado predomina y le
imprime esa característica de apariencia internacional y anónima. El mercado marginal de la industria de la construcción, poco eficiente y anacrónico, no deja de sorprender con la oferta de recintos prefabricados de madera, que han surgido en los conos urbanos pero que han terminado sirviendo a toda la ciudad de una manera muy práctica y eficaz, aunque los resultados disten de ser satisfactorios a cabalidad.
En el ámbito internacional es el fín de la Guerra fría,
de la disolución de la URSS y la "caída" del muro
de Berlín (1989). A nivel de la sociedad en su conjunto, la delincuencia política que gobernó el país en los noventa destruyó la moral pública, llevando al ahondamiento de la crisis de identidad. En la arquitectura: se retoma el contacto con el debate Internacional,
se critica la Modernidad pero básicamente desde la perspectiva
europea. Salvo en el ámbito de las ciencias sociales, la crítica
no llega a hacerse desde la experiencia local, donde cabe más hablar
de frustración del proyecto moderno y donde urge más la
respuesta a la factibilidad y posibilidad del proyecto moderno. 6. La arquitectura como institución La crisis de la tecnocracia -técnica, ideológica, política y económica- de los noventa, sumada a la sistemática desestabilización de las instituciones por parte de Sendero y la dictadura constituyen las características más significativas de este periodo y han llevado la Arquitectura a los niveles más bajos de institucionalidad. La intrascendencia social y gremial del Colegio de Arquitectos es en ese sentido emblemática. Por ejemplo, la Bienal de Arquitectura creada en 1970, es discontinua y conceptualmente intrascendente, no cristaliza como espacio representativo de la cultura arquitectónica nacional. El mundo académico por su parte ha visto la multiplicación de los centros privados que contribuyen a animar el ambiente cultural, pero siempre orientado por una visión elitista. La costa norte junto a Lima se constituyen en los focos académicos más numerosos. Trujillo y Chiclayo, van construyendo con dificultad su identidad regional, aunque su ascetismo ideológico los aleja de una praxis realmente trascendente. Arequipa en cambio se confirma como un foco con clara identidad académica y profesional, con proyecciones en Puno, Moquegua y Tacna. A diferencia del periodo anterior en los medios masivos de difusión, la presencia de espacios -locales o internacionales-, es amplia aunque los contenidos que se difunden no superan la visión elitista. La industria de la construcción revela su debilidad, al ser simple intermediaria en el consumo de la producción globalizada. |
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